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miércoles, 21 de octubre de 2026

La señora de la gallina.

Recuerdo cuando conducía la micro que hacía el recorrido Santiago-Renca-Lampa hace muuucho tiempo y el recorrido era desde un costado del río Mapocho frente al Mercado Central , pasando por las calles J.M. Balmaceda, Miraflores de Renca y cruzaba lo que hoy es Américo Vespucio por los terrenos que en la actualidad ocupa el Aeropuerto.

Luego llegaba hasta el Puente Membrillo y se integraba a la ruta conocida desde entonces como Camino Noviciado--Lampa que nace a orillas del río Mapocho en la ruta a Valparaíso; allí se devolvía hasta las casas de El Noviciado y se detenía exactamente donde está el Liceo "Ciudad de Brasilia" para posterior llegar hasta los caminos cercanos que eran de tierra en esos tiempos. En la actualidad están asfaltados y con nombres de próceres americanos, llevando su principal avenida el nombre de Simón Bolívar, Luis Cruz Martínez y Bernardo O´Higgins; la única calle que quedó con su nombre original fue "El Cambucho" ( se le llamaba así porque no tenía salida)
Bueno, la historia ocurre saliendo desde Lampa hacia Santiago a las 06 de la mañana hace mas de 40 años cuando la ruta hoy asfaltada, era un camino rural con gravilla en algunas partes, muchos baches en otras y en el resto era de tierra; lo que en el verano la hacía polvorienta y en el invierno muy difícil de transitar por lo fangosa.
Había que entrar por Central Labbé hasta el sector de Lipangue y se demoraba bastante en salir del sector porque el camino era de tierra con muchos hoyos y fangoso lo que hacía complicada la maniobra de ingreso y retorno por Camino Lipangue y que hoy se nombra como Agrícola hasta reingresar a la ruta El Noviciado.
Una madrugada bastante fría del mes de agosto con bastante niebla a eso de las 06.30 horas en una de las Paradas que estaba justamente bajo un árbol, había una señora con un par de canastos y una gallina bajo el brazo.
Cuando quiso subir a la micro le dije:
Señora, no puede usted llevar la gallina porque por reglamento está prohibido el traslado de animales vivos en los transporte de pasajeros.
Ay--- dijo ella--- es que voy a Renca, a los Tres Puentes y esta gallinita se la llevo a mi comadre pa´que tenga huevitos pa´l desayuno.
--Lo siento mucho, pero no la puede llevar aquí.
--Mire Caballero, no puedo soltar la gallina porque se va a perder, tampoco puedo ir a la casa a dejarla porque se va la micro ¿que puedo hacer?
--Mátela---le dije---y se la lleva muerta a su comadre y se preparan una rica cazuela.
¿Puedo matar la gallina aquí? --- me preguntó.
---¡Claro!--- y dicho esto la señora agarró la gallina del pescuezo, la mató, la echó en un canasto y subió a la micro.
Me avisa por favor cuando lleguemos a Los Tres Puentes--- pidió la señora antes de instalarse en un cómodo asiento de la micro.
Cuando entramos a lo que hoy es una hermosa avenida llamada Miraflores en Renca no fue fácil el tránsito porque por la noche había lloviznado y el terreno era fangoso en el sector así que se ponía resbaladizo, pero mi pericia como conductor era ya a toda prueba, así que llegamos sin novedad al sector de Tres Puentes al inicio de calle Balmaceda con Condell en la entrada poniente de Renca.
Recordé que la señora me había pedido que le avisara, así que me volví a mirar por encima del respaldo del asiento y grité hacia atrás:
¡Que baje la señora que mató la gallina en la mañana!
---Y se bajaron todas las señoras...y dos señoritas.

Recuerdos Del Pasajero Fantasma

 Me correspondió en una oportunidad hace varios años salir a trabajar en el Bus Volvo modelo B7 RLE patente CJ JV 93 que regularmente conducía mi colega Yamil Rojas y todo permaneció en la mas absoluta normalidad durante toda la jornada.

Pero a medida que se hacía la tarde el bus comenzó a comportarse de una manera extraña, tanto que comencé a preocuparme, mas bien a ponerme nervioso.
Cuando ya se oscureció el motor empezó a trabajar de manera extraña pues aceleraba y desaceleraba solo, sin la intervención mía.
Las luces de interior funcionaban de manera intermitente en momentos determinados, en otros sonaba la bocina sin explicación.
Lo mas espeluznante era que al llegar a una Parada el bus se frenaba y el timbre comenzaba a sonar de manera lenta para cambiar bruscamente y hacerlo de manera desesperada como si el pasajero quisiera salir corriendo.
En otras Paradas se apagaban las luces y el timbre tocaba de forma muy insistente y su sonido era como un lamento.
Preocupado por aquello me dediqué a indagar sobre el asunto hasta que encontré a alguien que conocía la historia.
Esto es lo que me dijo: en una oportunidad en que anochecía y el bus iba repleto de pasajeros; dos personas sin que se sepa por qué comenzaron a discutir de manera tal que la discusión fue subiendo de tono al grado que los improperios de grueso calibre iban y venían y ya estaban a punto de irse a las manos.
Fue en ese momento que uno de los varones que discutían se calmó haciendo el ademán de acercarse al pilar que está cerca de la segunda puerta para tocar el timbre y bajar en la Parada siguiente cuando el adversario por la espalda le propinó una puñalada que le llegó al corazón, el hombre desesperado y al borde de perder la conciencia cayó en el piso con el brazo derecho tratando de alcanzar el timbre pero quedó en el intento y se desvaneció falleciendo en el lugar mientras el conductor pedía auxilio por teléfono.
Nunca mas volví a salir en ese bus.