viernes, 7 de agosto de 2026

Cosas que le pasan a un provinciano cuando llega a Santiago.


Entonces me dediqué a pasear por las calles de Santiago pensando como sería la comida acá.

Como soy despierto díjeme a mi mismo: tengo que comer algo que nunca haya comido, algo que sea diferente, algo rico.

Entonces comencé a mirar las ofertas que tenían los restaurantes y me fijé en una oferta en especial, el letrero decía: Colación $ 5 (cinco pesos); esto debe ser rico, pensé y además era algo que no conocía.

Entré al restaurante y tímidamente me ubiqué en una mesa hasta que vino el garzón y preguntó: "¿que se va a servir?" y como que era un gran conocedor le dije: COLACIÓN.

El garzón regresó como en 5 minutos con un tremendo plato de porotos con tallarines que mientras me iba sirviendo pensé: aquí se le llama colación a los porotos con tallarines.

Pero como yo no quería pasar por "huaso" (así le dicen acá a la gente del sur) miré a mi izquierda donde estaba un señor y entonces pensé:"voy a pedir lo que pida ese caballero"

Cuando vino el garzón y le pregunta que deseaba el caballero dijo: REPETICIÓN-- Aaah pensé yo, ese plato debe ser bueno, así que cuando me preguntó que quería también dije: REPETICIÓN y el garzón me trajo ¡otro plato de porotos con tallarines!

Parece que la embarré pensé; pero no me la van a ganar porque yo soy el mas vivo de la familia.

Entonces miré a la derecha donde había una señora que cuando el garzón le preguntó si deseaba algo mas ella dijo: LO MISMO, y lo mismo que pedí y el garzón me trajo ¡otro plato de porotos con tallarines!

Comencé a enojarme porque le cambiaban el nombre a los porotos con tallarines pero no me desanimé y miré hacia otra mesa donde había dos amigos que cuando el garzón les hizo la pregunta respondieron: IGUAL , así que yo pedí " igual" y el brevas me trajo otro plato de porotos con tallarines. Ahí ya no quería mas guerra pero ni iba a retirarme sin triunfar.

Como último recurso miré hacia otra mesa donde dos caballeros estaban terminando de comer, vino el garzón y preguntó si deseaban algo más; si, dijo uno; tráiganos un ajedrez: Ajá, dije yo, por fin y entonces el garzón vino y me preguntó si deseaba algo mas: por supuesto le dije, traígame un ajedrez; y entonces el garzón me quedó mirando y me preguntó: pero... y ¿solo? ...no, hombre, traígalo con papitas y ensalá´ chilena.

Después de ese día aprendí que en Santiago los porotos con tallarines tenían más nombres que un delincuente. 

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