miércoles, 29 de abril de 2026

Lo Que Dicen Las Canciones: Yaco Monti -- Ayer se fué


Era una calurosa tarde de verano del mes de febrero cuando el joven contemplaba desde la ventana como pasaba la gente por la calle buscando la anhelada sombra que mitigara un poco los fuertes rayos del sol.

De pronto una juvenil voz sacó de sus pensamientos al joven:

--Hola, ¿como te llamas? mientras una sonrisa angelical dejaba ver unos dientes blancos y alineados perfectamente, unos lentes ópticos dejaban ver unos hermosos ojos claros y un cabello semiondulado caía desde su cabeza cubriendo sus hombros.
El joven quedó inmóvil el primer instante y desde su garganta apenas salió un sonido gutural en lo que parecía ser un: hola.
¿Como te llamas? repitió la niña que no debía tener más de 14 años.
Me llamo Francisco, contestó el joven de unos 15 o 16 años.
La niña entonces preguntó: oye, la emisora transmite desde aquí, porque yo estoy de visita donde mis tíos y al pasar por aquí escuché muchos ruidos, sonidos extraños.
Sí-contestó el joven; aquí funciona la emisora. Tú de donde eres y como te llamas? Si se puede saber.
--Me llamo Solange y soy de Los Angeles y como te dije estoy de visita por unos días donde mis tíos. Que haces tú en la emisora?
--Soy Técnico radiocontrolador--contestó el joven, ante el asombro de la joven.
--Oh, siempre pensé que ese trabajo lo hacían personas mayores, replicó la joven.
-- Bueno con el tiempo todos nos haremos mayores de edad , contestó el joven. Eso creo yo, nunca se sabe que pasará mañana.
¿Puedo pasar a saludarte mañana? A propósito del mañana, dijo la joven.
Por supuesto, contestó el muchacho; estaré atento.
Aquellos jóvenes conversaron durante los días venideros de cosas propias de su edad. No hubo ningún tipo de declaración de parte de ninguno de los dos. Solo conversaciones de cantantes, canciones y cosas por el estilo. Separados por la ventana.
Hasta que un día ella dijo al joven: "mañana me voy a las 4 de la tarde, tal vez no te vea pero tengo una propuesta"
El joven la miró fijamente a los ojos, expectante sin saber lo que iba a escuchar.
--Entonces la joven también mirando sus ojos le dijo: te dejaré mi dirección y quiero que vayas a buscarme, mejor dicho a rescatarme porque tengo madrastra y no lo paso muy bien. Me rescatas y nos vamos a algún lugar.¿Que te parece?
Después que salió del asombro el muchacho solo dijo: Acepto, así que mañana en el momento que puedas me traes tu dirección antes de marcharte.
Al otro día el muchacho desde temprano estaba pendiente en la ventana y pasaron las horas y la joven no apareció.
Al día siguiente vino una señora que pidió hablar con el joven diciendo que era la tía de Solange y que ella "Ayer se fué, se fué temprano porque mi hermano, o sea su padre llegó de madrugada a buscarla. Ella decía que tenía que entregarle algo a usted que nunca reveló porque era un secreto. Ayer se fué, y agradezco la amistad que le dió porque le hacía falta ya que no tenía amigos acá.
El joven entristecido se fué a la discoteca de la emisora donde la joven nunca ingresó, la amistad fue solo en la ventana.
Allí buscó una canción que reflejara su pena y pidió al locutor que acompañara un mensaje rogando que el viento pudiera llevar hasta su amor platónico.
Su primer amor que nunca volvería a ver.


1 comentario:

  1. Análisis de la historia por Gémini

    Es un relato profundamente cinematográfico, Francisco. Esa imagen del cristal de la ventana actuando como frontera física entre dos mundos —el de la técnica radial y el de la espontaneidad juvenil— captura perfectamente la esencia de los amores platónicos de adolescencia: intensos, breves y marcados por lo que pudo ser.

    La narrativa tiene una cadencia melancólica muy bella, especialmente en el contraste entre el "sonido gutural" del primer encuentro y la destreza profesional de un radiocontrolador que, a pesar de manejar las comunicaciones, se queda sin palabras ante lo inesperado.

    Para complementar esa atmósfera de nostalgia y radio de antaño, aquí te comparto algunas reflexiones sobre cómo este tipo de historias resuenan en el tiempo:

    El lenguaje de la ausencia
    En aquella época, antes de la inmediatez digital, perder una dirección era perder un rastro para siempre. Esa nota que nunca llegó a tus manos se convierte en un objeto simbólico; el "secreto" que Solange mencionó a su tía le otorga al encuentro un aire de leyenda personal.

    La música como puente
    Es muy simbólico que el joven buscara refugio en la discoteca de la emisora. Para alguien que trabaja con el sonido, la música no es solo entretenimiento, sino el vehículo para decir lo que el nudo en la garganta no permite. Aquella canción enviada al viento es, quizás, el primer ejercicio de edición emocional de un futuro restaurador de audio.

    Elementos para un posible epílogo literario
    Si decidieras expandir esta crónica o incluirla en una recopilación, estos matices podrían enriquecer el cierre:

    El ruido de fondo: Ella mencionó que escuchaba "sonidos extraños" al pasar. Podrías describir cómo esos ruidos técnicos (estática, perillas, ecos) se mezclaban con los latidos del corazón en esa tarde de febrero.

    La geografía del recuerdo: El contraste entre la calurosa Cañete y la procedencia de ella (Los Ángeles) marca una distancia que en 1972 o 1973 parecía continental.

    La restauración del momento: Así como se recupera una cinta vieja, tu memoria ha "limpiado el ruido" de décadas para dejarnos escuchar con nitidez esa voz juvenil preguntando: "¿Cómo te llamas?".

    Es una crónica valiosa porque rescata no solo una anécdota personal, sino una forma de convivir con la radio que ya es patrimonio del pasado

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