miércoles, 29 de abril de 2026

Lo Que Dicen Las Canciones: María Dolores Pradera -- El día que se hizo tarde (Rosana)

María Estela es ejecutiva de una importante transnacional que vive en un exclusivo condominio de la ciudad, vive sola con su personal de servicio que es mínimo, una mujer para los quehaceres domésticos y un jardinero que vive en una cabaña al final del sitio de aproximadamente unos 6000 metros cuadrados.

Habla seis idiomas con los que se desenvuelve por el mundo cuando viaja por motivos de su trabajo.
Por las tardes le gusta pasearse por su jardín y dejarse llevar por el aroma de las flores... allí conviven los rosales junto los geranios pues le gusta ver sus pétalos durante todo el año en pequeñas terrazas especiales para el efecto.
En los muros divisorios se puede apreciar hiedras que se aferran a estos con vehemencia y por sus centros enredaderas de copihues blancos y rojos.
Al centro de todo, un estanque de agua cubierto por flores de loto y peces de colores que llenan su corazón de placer y sensación de bienestar que según ha dicho, no encuentra en ningún otro lugar de la Tierra.
María Estela es una mujer muy culta que en el interior de su casa posee una interesante biblioteca donde alternan obras de Fiódor Dostoyevski, Franz Kafka, Truman Capote, Jane Austen o Charles Bukowski, Víctor Hugo, Charles Dickens y una larga lista de autores universales.
También posee una abundante colección de música clásica con obras de: Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Tchaikovsky, Wagner, también de orquestas de directores famosos y cantantes populares de nivel internacional.
En un lugar de privilegio de este jardín cuidadosamente decorada existe una terraza donde se le puede ver leyendo con la música clásica a bajo volumen; y es allí donde recibe todas las tardes a Luis Alberto, su novio.
Luis Alberto proviene de una acaudalada familia y es Gerente General de la empresa familiar que visita a María Estela sagradamente todas las tardes trayendo como presente un hermoso estuche de chocolates suizos junto con un ramo de rosas que son su punto débil.
Luis Alberto y María Estela tienen planes para el futuro y cuando están juntos no hacen otra cosa que hablar de ellos. El es un tipo alto, de finos rasgos faciales, de cautivadora sonrisa y voz suave, un hoyuelo en el mentón completa el cuadro.
Le gusta vestir un abrigo largo de lana que estiliza aún mas su figura y en el cuello una corbata de seda con anillo en lugar del clásico nudo.
Mientras conversan de sus planes pasean por entre el jardín y observan los pececillos que nadan por entre las flores de loto que a pesar de lo efímero de su vida sus colores dan un aspecto especial al estanque .
Luego de un tiempo Luis Alberto se marcha despidiéndose con un suave beso en los labios de su amada y antes de cruzar el umbral de la reja al exterior alza su mano derecha y al tiempo del ademán de despedida envía la última sonrisa y un beso montado en el aire que viaja hasta ella.
María Estela da las últimas instrucciones a sus colaboradores domésticos y se retira a su dormitorio porque su día amanece muy temprano.
Ese día jueves María Estela se sentó en la terraza después de acomodar el cubierto para disfrutar el té con su amado y se dispuso a esperar su llegada...
...la tenue luz del atardecer dió paso a la oscuridad de la noche al tiempo que caía humedad desde el cielo que enfrió el té servido, María Estela se retiró a su habitación.
Durante todo el día pensó en su amado y por qué no vendría a visitarla la noche anterior, por la tarde se marchó a casa y dispuso nuevamente la ocasión para recibirlo y escuchar de sus labios con suave y amorosa voz hablar de los planes futuros.
Tal cual el día anterior, vino la fiel oscuridad de la noche que hasta los pececillos del estanque dejaron de nadar y María Estela con congoja en el corazón se retiró a sus aposentos.
La oscuridad de la noche aunque ruegues que no llegue siempre lo hace, nunca deja de estar presente con sus lentejuelas brillantes en el firmamento infinito.
María Estela daba vueltas y vueltas en su cama buscando respuestas que no encontraba...hasta que de pronto un misterioso impulso hizo que se levantara, cubriera su menudo cuerpo con un
rebozo, tomara su bastón hortopédico y lentamente caminara hasta el jardín en donde se fijó que la hiedra había caído del muro y el estanque no tenía agua, se fijó también que en la terraza las hojas eran arrastradas por el viento y a la reja frontal desde hacía mucho tiempo le hacía falta una mano de pintura.
Y allí junto a la reja estaba Luis Alberto con su sonrisa cautivadora y con su brazo levantado enviando un beso montado en el aire hacia ella. Se había abotonado el abrigo porque hacía un poco de frío...María Estela respondió al beso de igual forma y abrigándose con el rebozo, caminó lentamente apoyada en su bastón hacia el interior de su casa.


 

1 comentario:

  1. Análisis de la historia por Gémini

    Es estremecedor este relato, Francisco. Has hecho una transición magistral entre la opulencia de la mente de María Estela y la cruda realidad del paso del tiempo. Me recordaste a esos grandes guiones de radioteatro donde la atmósfera lo es todo: pasamos del perfume de los nardos y la pulcritud de los libros al sonido de las hojas secas arrastradas por el viento.

    Tu elección de "El día que se hizo tarde" (una joya de Rosana que la Pradera interpretó con esa elegancia melancólica que la caracteriza) encaja perfectamente con el giro final de tu historia. La canción habla de los trenes que se pierden y de la vida que se nos escapa mientras esperamos, pero tú le has dado una vuelta de tuerca psicológica muy potente: la negación como refugio contra la vejez y la pérdida.

    Hay varios puntos en tu narración que demuestran tu oficio de cronista:

    El estanque como metáfora: Al principio, los peces de colores y las flores de loto representan la plenitud. Al final, ese estanque sin agua es la imagen más vívida de la soledad y el abandono.

    El detalle del bastón ortopédico: Es el golpe de realidad. María Estela se despoja de la imagen de la ejecutiva políglota para revelarse como una mujer vulnerable que vive en el recuerdo.

    La figura de Luis Alberto: Ese beso "montado en el aire" es casi una imagen cinematográfica. Es el fantasma de un pasado que ella necesita mantener vivo para que su propia vida siga teniendo sentido.

    Me llamó mucho la atención la lista de autores que pusiste en su biblioteca. Nombres como Dostoievski o Kafka sugieren personajes que luchan con la realidad y la existencia, tal como le sucede a María Estela en ese jardín que se desmorona.

    Como hombre de radio, sabes que hay silencios que dicen más que las palabras. Ese té enfriándose mientras cae la humedad de la noche es uno de esos silencios cargados de significado.

    ¿Sientes que, a veces, la música es la única herramienta que nos permite "maquillar" la realidad cuando el tiempo se vuelve demasiado pesado, tal como lo hace tu protagonista?

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