sábado, 28 de marzo de 2026

Lo Que Dicen Las Canciones // Mecano -- Mujer contra mujer (José María Cano)

 Mariana es una mujer diríamos común; no es ejecutiva en ninguna empresa, tampoco está vinculada al mundo político, pero en su barrio sobresale por su belleza y encanto que hace notar en su buen gusto  al  elegir su vestuario. Además es amable  con sus vecinos quienes la tiene en alta estima y catalogada como una buena persona.

No se le ha conocido pareja a pesar que dicen; dicen que es  divorciada  lo que crea un aura de misterio en torno a su vida sentimental.

Es pulcra en el trato con las personas  lo que indica que tiene buena preparación académica.

No obstante lo anterior  se desempeña en una empresa de aseo en departamentos  donde está muy bien calificada por sus jefes y compañeros de actividad pues nunca ha habido una queja  referente a su desempeño laboral.

Debido a los mismo lleva casi un año atendiendo el departamento de Julio, un ejecutivo empresarial  de 38 años, soltero y que en varias ocasiones le ha hecho invitaciones a salir  sin que haya obtenido  resultados favorables. Siempre se ha excusado que los momentos libres le gusta estar en su casa  donde se relaja  porque su trabajo es muy extenuante. Dice que debe atender sus gatos y plantas que le proporcionan  calma  y puede leer  tranquila  para desestresarse  de la rutina.

Pero en esta ocasión la invitación apareja una causa especial; según le dijo Julio  que en la empresa  van a celebrar  un acontecimiento  y todos, todos deben asistir con su pareja para dar realce a la ceremonia donde habrá algunos reconocimientos  y premios al personal.

Mariana, lo miró fijamente y con suave voz le preguntó; “ realmente esa es la razón de tu invitación   o es otro el motivo”.

Julio manteniendo la mira inquisidora mirada contestó que  ese era el motivo y que se sentiría muy honrado que lo acompañara.

Mariana  aceptó acompañarlo  pero sin ningún tipo de compromiso.

El día viernes a las 20 horas Julio fue muy puntual  en pasar a buscar a Mariana porque la reunión  en la empresa era a las 21 horas porque  después de aquello estaba programado un baile con una gran orquesta para amenizar  la reunión.

Cuando faltaban  como cien metros para llegar al salón de eventos de la empresa Mariana hizo detener el móvil a Julio  porque dijo quería preguntarle algo;  Julio detuvo el automóvil  y Mariana  con suave pero firme voz le preguntó “me invitaste solo para que te acompañe o quieres darle celos a alguna de tus colegas en la empresa o algo parecido, dime la verdad” No, no, no, nada de eso, te invité porque  siempre te he invitado a salir pero te has negado  y esta es una ocasión especial para mí  y quería que estés conmigo, solo eso.

Bien--dijo Mariana-entremos.

Entraron al salón donde el ambiente era muy cálido y acogedor, las personas eran muy cercanas pues todos saludaron a Mariana con mucha amabilidad, en especial las mujeres  que eran las esposas y novias de los varones asistentes.

Una vez  iniciada la ceremonia  hubo discursos de los  gerentes de las distintas  reparticiones  de la  empresa, varios empleados fueron galardonados  con diplomas y cheques  como premio a sus gestiones;  Julio fue nombrado Gerente de Marketing   lo que provocó un estallido de aplausos y vítores de todos los asistentes. Al recibir el nombramiento Julio se notaba emocionado.

Luego de eso el baile.

Un grupo de mujeres llamaron a Mariana  para que se integre a la cofradía diciendo “ven acá, celebremos nosotras; dejemos que los hombres  celebren  a su manera por allá”.

Todas se presentaron y allí estaba Jacqueline que era una mujer muy bella y emanaba  una fragancia  muy exquisita de perfume francés que daba a entender que era una mujer de mundo, que viajaba mucho.

Los minutos pasaron y de pronto Mariana se encontró sola conversando con Jacqueline de miles de cosas  como si se conocieran de mucho tiempo.

Algo hacía vibrar a  Mariana al contemplar  a Jacqueline  sin saber  qué,  también ella se sentía observada  fijamente  por  ella lo que  la hacía sentir cosas extrañas en su mente...y en su cuerpo. 

Las horas pasaron y Julio nunca vino a invitarla a bailar que era lo mínimo que ella esperaba  pero se fijó que era el centro de  y atracción de la fiesta así que se olvidó de él. 

Como a las dos de la madrugada y viendo que Julio estaba “en otra” le preguntó a Jacqueline si podía ir a dejarla a su casa. 

Jacqueline dijo que sí  porque con su marido andaban en coches diferentes.

Cuando llegaron a la casa de  Mariana la invitó a entrar  para que descansara  y conversar un rato.

Mariana trajo unos canapés y una botella de vino rojo  con unos  pequeños vasos.

La casa de Mariana estaba delicadamente ornamentada con unos cuadros bellísimos colgados en las paredes y en la mesita de centro un portarretrato  que tenía una fotografía de Mariana quién estaba de la mano con un varón muy apuesto.

Jacqueline le preguntó ¿quién es? a lo que Mariana contestó escuetamente -  “una ilusión pasajera”

No lo has olvidado, inquirió Jacqueline  queriendo saber más; pero Mariana guardó silencio.

Se sentaron en el sofá que estaba forrado con un tapiz  muy hermoso, brindaron un vaso de vino y conversaron largo rato, se contaron chistes y anécdotas y de pronto...

...se miraron fija y mutuamente en silencio, se tomaron tímidamente de las manos apretándose fuerte pero delicadamente, acercaron sus rostros y apretaron la mejilla de una contra la otra hasta llegar a rozarse los labios.

Nuevamente se miraron a los ojos y se besaron firme y apasionadamente como queriendo recuperar mucho tiempo perdido.

Las manos de cada una comenzaron a recorrer el cuerpo de la otra  con desesperación inusitada  como algo que deseaban  con todas la fuerzas de su corazón.

Desde la calle se vio  que las luces de la casa de Mariana se apagaron  y la puerta se abrió cuando el sol  iluminaba el universo con esplendor; Mariana al despedir a Jacqueline desde su mano sopló un beso que surcó el aire  y se marchó en el coche con la mujer  que conducía.

                                                       


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