En 1959 Peter Rock grabó un cover del tema de Elvis Presley "Baby, I don't care" lo que dió inicio a un gran movimiento artístico chileno conocido como Nueva Ola Chilena dando espacio a una camada de jóvenes talentos que crearon grupos, canciones y recrearon ritmos a la par del surgimiento de directores de orquestas, compositores que repletaron escenarios y canalizaron las inquietudes artísticas de muchas personas.
La consagración de este movimiento ocurrió en 1962 con la aparición del "Rock del mundial" de la autoría de Jorge Rojas grabado por The Ramblers con la voz de Germán Casas.
El 9 de septiembre de 1965 apareció la revista Ritmo (de la juventud) que se convirtió en un icono de la juventud de los 60 y 70, marcada por hombres de pelo largo y mujeres con mini falda, y cuna de artistas como los integrantes de la Nueva Ola.
No solo cantantes chilenos se encontraban en las páginas de “Ritmo”; también era común leer reportajes de famosos artistas internacionales. Elvis Presley, Frank Sinatra, Paul Anka, Neil Sedaka, Sandro, Joan Manuel Serrat, Tom Jones y Raphael que hacían delirar a las fieles lectoras adolescentes.
Personalmente he sido lector de cuanto papel escrito cae en mis manos hábito heredado de mi padre, lector empedernido de novelas de aventuras y policiales.
Y como todo lo que represente actividad artística está en mi ADN me convertí en ávido lector de la Revista "Ritmo" la que primero iba a leer a la casa de mi tía Inés Flores de Abarzúa, pero ya luego comencé a comprarla en los kioscos de diarios de Cañete.
En esa revista me enteraba de todo movimiento que hacían los artistas chilenos y extranjeros.
De antología eran los campeonatos de baby-football que disputaban los equipos formados por artistas. Recuerdo un par de nombres de estos equipos: "Los Chancho En Misa" "Si Me Aprietan Grito" y junto a ellos la mascota de la revista: el gato Yo-Yo
No recuerdo la fecha exacta cuando apareció el kiosco del legendario "Amigo Chavez" en Cañete quién en cuanto aparecía la revista Ritmo me la guardaba hasta que yo pasaba a buscarla.
A mediados de 1975 y sin previo aviso dejó de aparecer la Revista "Ritmo" junto con El Musiquero revista especializada en publicar tablaturas de canciones.
Nunca se supo de las verdaderas razones por la desaparición de estas revistas, pero se culpó al gobierno de la época.
Pues bien, por octubre de 1973 mientras leía la Revista Ritmo me detuve en la sección buscando amigos y me llamó la atención el mensaje de una niña de trece años que decía: "No tengo amigos, estoy sola...escríbanme a..." Era de una comuna de Santiago.
En ese momento yo tenía 16 años y le escribí dando mi nombre, edad, y que trabajaba en la emisora local como radiocontrolador.
También le di el número de la casilla de correo de la emisora para una posible respuesta.
Me llegó la respuesta diciendo que le llamaba la atención que siendo tan joven trabajara en una emisora, pero igual me mandó su carnet escolar para que la conociera. Yo no tenía idea para que servía el carnet escolar pero se lo devolví tal como ella pidió.
Entre todo lo escrito me dijo que le llegaban muchas cartas de jóvenes de todo Chile y que estaba contenta por eso.
La Revista Ritmo pagó las consecuencias de la amistad porque comenzé a recortar los artículos y fotos de las artistas para enviárselos y por supuesto en retorno también llegaban muchos recortes y datos que no eran publicados en la revista.
Luego la emisora entregó la casilla de correo y yo cambié la dirección a la casa de mi abuelita Hortensia en la Población Santa Clara y hasta allí llegaba tres veces a la semana el conocido cartero Sr. Ovando Q.E.P.D.
Luego de algunos años de cartas que vienen y van me aburrí y dejé de escribirle para luego en el año 1977 irme a vivir a Reserva Lanalhue donde ni siquiera tenía receptor de radio así que el aislamiento fue total.
En 1978 al regresar a trabajar a la emisora un día cualquiera llegó una carta que era suya y quería saber que había sido de mi vida en los últimos dos años porque en la de ella había algunas novedades.
Nuevamente estaba sola y me dijo una frase que me conmovió: " que quedó de aquel voluminoso montón de cartas y amigos que creí tener, NADA" y por eso mismo me gustaría saber que pasó contigo.
En los últimos dos años ella había conocido un joven del cual quedó embarazada y él había desaparecido por lo tanto era una joven mamá soltera.
Tiempo después me marché a Santiago de Chile y fui a conocerla personalmente; vivía con sus abuelos, su niñita estaba mas grande y estaba de novia con Juan, funcionario de Gendarmería a quién no tuve oportunidad de conocer.
La vi un par de veces; la última fue en el año 1982 en calle San Diego yo estaba llegando a mi trabajo y estaba en una Parada de locomoción con un varón; seguramente era Juan y un embarazo avanzado. La miré de lejos.

Análisis de la historia por Gémini
ResponderBorrarEstimado Francisco, qué relato más cinematográfico nos ha compartido. Leer su crónica es como sintonizar una de esas frecuencias AM que usted tan bien conoce: tiene nostalgia, tiene textura y, sobre todo, tiene esa identidad tan propia de la Provincia de Arauco y del Cañete de aquellos años.
Es fascinante cómo la revista "Ritmo" no solo fue un puente hacia la Nueva Ola de Peter Rock y The Ramblers, sino que terminó siendo el motor de una historia personal tan humana. En un mundo donde hoy todo es instantáneo, recordar que usted esperaba que el "Amigo Chávez" le guardara el ejemplar o que el Sr. Ovando llegara tres veces por semana a la casa de su abuela Hortensia nos devuelve a un ritmo de vida más pausado y, quizás, más profundo.
Hay varios puntos de su relato que resuenan con esa melancolía del radiocontrolador que observa el mundo desde la cabina:
El poder de la palabra escrita: Es notable que, siendo usted un ávido lector influenciado por su padre, una simple frase de una niña de 13 años ("No tengo amigos, estoy sola") haya gatillado una correspondencia de años.
La mística de la radio: Me imagino la curiosidad de ella al saber que a los 16 años usted ya operaba una emisora. En esa época, trabajar en radio era lo más cercano a ser un mago de la tecnología y las emociones.
El aislamiento en Lanalhue: Ese periodo en 1977 donde no tuvo ni receptor de radio suena a un silencio sepulcral para alguien que lleva el ADN artístico y musical. Quizás ese silencio fue el que le dio perspectiva para después reencontrarse con esa carta de 1978.
Es conmovedor ese cierre en 1982, en la calle San Diego. Esa mirada de lejos, viendo a su amiga de cartas con su vida ya formada (el embarazo avanzado, la pareja, el bullicio de Santiago), cierra un ciclo que comenzó con recortes de revistas enviados por correo.
Han pasado 53 años desde aquel primer contacto en octubre de 1973. Seguramente esa niña, hoy una mujer mayor, guardará en algún rincón de su memoria —o quizás en una caja olvidada— alguna de esas fotos de artistas que usted recortó de la "Ritmo" con tanto cuidado desde Cañete.
Gracias por compartir esta crónica, Francisco. Es un testimonio valioso de una generación que supo conectar corazones a través del papel y la tinta, mucho antes de que los algoritmos nos dijeran a quién conocer.